domingo, 21 de febrero de 2010

La Cuerda Larga XXXIV









"No queríais aventura. Pues ahí la tenéis" nos comentó amigablemente uno de los guías de Geographica después de nueve horas interminables de marcha por la Cuerda Larga. Hacer este recorrido en invierno es lo más parecido a apuntarse a un club de masoquismo. La nieve nos cubría hasta la cintura y provocaba que cada paso fuera un suplicio. El sol te abrasaba desde lo alto y golpeaba con una fuerza endiablada. Y para rematar la faena, una ventisca racheada te daba bofetadas de nieve por cada segundo que pasaba. Todo esto sumado a unas cuestas agotadoras que te dejaban KO a la primera de cambio.

Y todo esto provocó lo inevitable. El grupo terminó por romperse. Cuatro personas se dieron la vuelta a los quince minutos. Y a la tercera hora dos personas comenzaron a vomitar víctimas del esfuerzo. Además, dos personas cerraban el grupo a un paso de caracól. El guía decidió abortar la ruta y buscar una salida. No era tan fácil como parecía. Aún quedaban más de doce kilómetros de ruta por senderos impracticables, con la nieve hasta la cintura y la noche que se nos echaba encima. De hecho, la noche se nos echo encima y llegamos al autobús exhaustos y desfallecidos.
En definitiva, que nos lo pasamos de maravilla.... ;)


No hay comentarios: