


Antes de que se acabe la nieve, he realizado una ruta nevada por el camino Schmidt. Todo hubiera sido perfecto si no me hubiera perdido a la mitad. Y todo por culpa de un montañero experimentado, que mapa en mano y crampones en los pies, me dirigió hacía la ruta de los alevines cuando la dirección era la contraria. Al final tras recorrer 25 kilómetros, acabé en Cercedilla pero dando un rodeo de tres pares.
Esta es una de mis primeras excursiones en solitario y no tiene nada que ver de ir en grupo. Tienes que tomar tus propias decisiones y el camino lo haces tu al andar, no tiene nada que ver con perseguir al grupo como borregos.
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