


Ya ha llegado el invierno. Y con todas sus consecuencias. Ha llegado tarde pero ha venido crudo e inmesericorde. Os lo digo yo que el sábado pasado realice una ruta con raquetas de nieve por Navacerrada. El puerto de montaña nos recibió con una agradable temperatura de -11 grados bajo cero. Aquello sólo era el principio.
Nos pusimos todo lo que traiamos. Dos gorros, guantes gruesos, polar, cortavientos, polainas, capucha, etc. No fue suficiente. El trozo de piel que se dejaba a la intemperie (en mi caso la cara), comenzaba a congelarse en menos de 20 minutos. Una ventisca nos dejo KO´s en el primer collado que pasamos.
Anecdotas de la jornada:
- En la primera parada técnica, intento beber agua. pierdo el tapón en la nieve debido a los guantes gruesos que llevaba. Sin embargo, no puede beber ya que el agua se había congelado...
- A la hora de comer, saco el termo de caldo. Los guantes están totalmente helados y el termo se cae al suelo esparciendo todo el caldo sobre la nieve. Casi me da un ataque.... Me quedo sin caldo y tengo que tragarme dos trozos de salchichón helado que llevaba.
- Intento beber algo de agua. tengo que sacar una navaja de la mochila y picar el gollete de la botella de agua durante cinco minutos para poder beber agua.
- Coloco la botella sin tapón en la parte de atrás de la mochila. Cuando me arrodillo para colocarme el alza o ponerle el freno a las raquetas, un chorro de agua helado cae sobre mi hombro... Un autentico placer.
- Me doy cuenta que he estado perdiendo el tiempo. A mi lo que me gusta es la nieve. Pasear por esos senderos tan parecidos al Gran Norte Salvaje. Un manto blanco que lo cubre todo y una naturaleza salvaje e indómita.
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