domingo, 24 de enero de 2010

Los Cerrillos



Prueba superada. Este sábado realicé la excursión número treinta por los montes y montañas de la Comunidad de Madrid. Y en el plazo de un año. Se dice fácil lo de llegar a la excursión número treinta pero he pateado cientos de kilómetros, superado temperaturas bajo cero, un calor abrasador y lo más difícil de todo: Vencer a la pereza y levantarme de la cama temprano para salir al frío. Pienso que eso ha sido lo más duro de todo este tinglado. En cuanto te pones las botas y pisas el camino, sabes que no te queda otra más que andar, andar y andar...

Sin embargo, mis huestes han ido desapareciendo por el camino. Al principio salíamos ocho personas, todos altamente motivadas y equipadas. Pero con el plazo del tiempo mis compañeros de correrías han ido perdiendo interés y se han ido quitando de en medio. No importa. Las agencias de senderismo siguen ahí ofreciéndome todo tipo de experiencias, rutas y caminos.

Este fin de semana he vuelto a salir con el grupo de Senderos de Guerra, visitando los sitios más emblemáticos de la Guerra Civil Española en la Comunidad de Madrid. Hemos encontrado gran cantidad de restos en perfectas condiciones y nos hemos adentrado con linternas y frontales en el interior de bunkeres, polvorines y refugios antiaéreos. La verdad que esto de inspeccionar linterna en manos y gatear por estrechos corredores te da un auténtico subidón (siempre que no seas claustrofóbico, algo con lo que estoy lidiando actualmente).


1. Nido de ametralladoras en Los Cerrillos.
2. Polvorín nacional enterrado bajo tierra.
3. Yo haciendo espeleología de guerra.
4. Un macho cabrío que encontramos en un pinar. No lo despertamos para no invocar a Belcebú.

domingo, 17 de enero de 2010

Iniciación al alpinismo XXIX



Ayer sábado, realicé un curso de iniciación al alpinismo con la agencia de montañismo Geographica. Basicamente, nos dieron unas nociones básicas del uso de crampones y piolet sobre hielo y nieve. Hubo un ejercicio que realizamos durante más de cien veces seguidas. Consistía en tirarte por una ladera de hielo y clavar el piolet con toda nuestra fuerza lo más rápido posible. Esto permite que no te caigas por un precipicio si resbalas por una placa de hielo. Aunque el suelo no era el terreno más idóneo para probar los crampones ya que no había hielo, nos calzamos a ultima hora estas botas de pinchos para poder andar por el camino de vuelta.


lunes, 11 de enero de 2010

A -15 Grados bajo cero XXVIII



Ya ha llegado el invierno. Y con todas sus consecuencias. Ha llegado tarde pero ha venido crudo e inmesericorde. Os lo digo yo que el sábado pasado realice una ruta con raquetas de nieve por Navacerrada. El puerto de montaña nos recibió con una agradable temperatura de -11 grados bajo cero. Aquello sólo era el principio.

Nos pusimos todo lo que traiamos. Dos gorros, guantes gruesos, polar, cortavientos, polainas, capucha, etc. No fue suficiente. El trozo de piel que se dejaba a la intemperie (en mi caso la cara), comenzaba a congelarse en menos de 20 minutos. Una ventisca nos dejo KO´s en el primer collado que pasamos.

Anecdotas de la jornada:
  1. En la primera parada técnica, intento beber agua. pierdo el tapón en la nieve debido a los guantes gruesos que llevaba. Sin embargo, no puede beber ya que el agua se había congelado...
  2. A la hora de comer, saco el termo de caldo. Los guantes están totalmente helados y el termo se cae al suelo esparciendo todo el caldo sobre la nieve. Casi me da un ataque.... Me quedo sin caldo y tengo que tragarme dos trozos de salchichón helado que llevaba.
  3. Intento beber algo de agua. tengo que sacar una navaja de la mochila y picar el gollete de la botella de agua durante cinco minutos para poder beber agua.
  4. Coloco la botella sin tapón en la parte de atrás de la mochila. Cuando me arrodillo para colocarme el alza o ponerle el freno a las raquetas, un chorro de agua helado cae sobre mi hombro... Un autentico placer.
  5. Me doy cuenta que he estado perdiendo el tiempo. A mi lo que me gusta es la nieve. Pasear por esos senderos tan parecidos al Gran Norte Salvaje. Un manto blanco que lo cubre todo y una naturaleza salvaje e indómita.

domingo, 10 de enero de 2010

Camino Schmidt







Antes de que se acabe la nieve, he realizado una ruta nevada por el camino Schmidt. Todo hubiera sido perfecto si no me hubiera perdido a la mitad. Y todo por culpa de un montañero experimentado, que mapa en mano y crampones en los pies, me dirigió hacía la ruta de los alevines cuando la dirección era la contraria. Al final tras recorrer 25 kilómetros, acabé en Cercedilla pero dando un rodeo de tres pares.

Esta es una de mis primeras excursiones en solitario y no tiene nada que ver de ir en grupo. Tienes que tomar tus propias decisiones y el camino lo haces tu al andar, no tiene nada que ver con perseguir al grupo como borregos.