Juan Costales culminó una ruta de nivel alto, extenuante hasta para los más preparados, gracias a un secreto que se escondía en la manga: Una dieta hipercalórica. Por cada metro que ascendía, Juan había ingerido una media de cien calorias, por tanto, sube con el tanque lleno. Un ejemplo de lo que quiero decir. Antes de subir Costales, desayuno tres veces. Habéis leido bien tres veces. Primer desayuno: Un bol de cereales y un café con leche casero. Segundo desayuno: Un paquete de churros mientras esperábamos el autobús. Tercer desayuno: Otro cafe, una tostada y un zumo de camino a Ávila. Tras la marcha, repuso fuerzas con una buena merienda: Tres nestea y un par de phosquitos. Todo ello sin contar el almuerzo, que consistió en un par de bocatas, frutos secos y una barra de chocolate!!!
Insto a la comunidad científica que estudie esta dieta hipercalórica como gran hallagzo médico!!!
1 comentario:
A mi es que los viajes me dan hambre! ;)
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