lunes, 19 de enero de 2009

Subida a Peñagorda



Tras el típico parón navideño, Domingueros SL prosigue su dura carrera hacia la cima del montañismo de élite. Ese fin de semana tocaba una excursión sencilla de 15 kilometros de longitud y 550 metros de desnivel. Sin embargo, no sabemos muy bien por qué pero el camino siempre termina haciéndose más pesado, más largo y el doble de duro de lo que uno tenía pensado. Además de las dificultades como el desnivel, la nieve y las bajas temperaturas, todos notamos como los polvorones, alfajores, cubatas y falta de ejercicio pasaban factura...

De todos modos, también somos conscientes de nuestra progresión senderista. Nos hemos profesionalizado y la mayoría lucimos uniformes Quechuas o Trangoworld, polainas, botas, bastones, mochilas, camel backs, gorros, guantes, chubasqueros y cortavientos, todo ello puesto al mismo tiempo. Podemos localizar a un novato en menos de cinco segundos ya que no cuenta con la mitad del equipo imprescindible...

Como impresión personal, Lo que aún me sigue sorprendiendo es que los senderistas que van en punta (es decir, por delante de todos, incluso del propio guía) suelen tener alrededor de sesenta años. Ya querría yo estar así a su edad...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ante la profusión de equipamiento de última generación que observo en las imágenes, me da como un soplo de humanidad y lleva la anécdota de la ascensión a sus parámetros más naturales la foto de Iron Alex merendándose un bocata (no se aprecia el tipo de relleno pero chopped o mortadela serían ideales)al más puro y tradicional estilo montañero. ¡Abajo las pastillas de dextrosa y los complejos energéticos!. Ya solo falta la presencia de una bota de vino tinto bamboleándose colgada de la mochila para que recuperemos el auténtico espíritu de Edgar Whymper.
Edmundo Hilario