
Aunque pueda resultar inconcebible, esta imagen no es un montaje. Por su propia voluntad, Manuel Muñoz accedió a coronar la cima de Peñagorda, dejando atrás apuntes de Masters, satélites geoterráqueos, una siesta de alta intensidad y un kilo de lomo en manteca que mantiene escondido en la nevera. De hecho, Delphin no podía creerse la buenanueva y se dedicó pellizcar a Manolo durante la marcha para cerciorarse de que estaba allí realmente y no era una imagen de cartón piedra.
La experiencia le ha gustado tanto a este joven con madera de alpinista, que está pensando en pasar su luna de miel coronando picos, atravesando páramos helados y surcando desfiladeros de permafrost por Soria y Gudalajara.
Tras la marcha, Manolo expuso sus argumentos con claridad y contundencia. "La próxima semana organizamos una razzia por Segovia de cuatro horas de duración. Botella de vino, Cochinillo en Candido y luego unos cuantos chupitos para rematar". Sabias palabras la de nuestro gran líder....




